viernes, 9 de octubre de 2020

Huracanes, inundaciones, suelos y cosas peores: no todo es culpa de los dioses

Como cada año llega la temporada de huracanes, que no ciclones, ni tifones como los llaman en otras latitudes. Por el atlántico llegan los huracanes a América. Por cierto, Huracán es palabra maya que se encuentra en el libro de la creación del mundo maya “El Popol Vuh” (Dios del viento, del trueno, corazón del cielo). Entonces, el díos Huracán trae la lluvia abundante a la costa este de América continene, a la altura de entre centroamérica y el sur de Estados Unidos. 

En las tierras mayas, tanto las montañas como la parte baja, encontramos zonas kársticas con diversos tipos de clima, formas de relieve y una amplia diversidad edáfica y biológica. Dichas zonas kársticas, en su mayoría, son de muy rápida infiltración debido a una gran cantidad de grietas en las rocas solubles que le dan forma al territorio.


Entonces, ¿Cómo la lluvia se logra acumular en las tierras kársticas de la península de Yucatán ocasionado inundaciones? ¡ah bueno! Es que para que haya una inundación es necesaria la intervención del hombre, con una buena dosis de corrupción y/o ignorancia. Tenemos tres modalidades: 

a) El sellamiento de los suelos es una forma de propiciar una inundación, aun en suelos muy, pero muy permeables. Esto sucedió en Mérida Yucatán, han logrado lo que era muy difícil de conseguir: una inundación en los suelos muy permeables del norte de la península de Yucatán. 

b) En sur de la península de Yucatán el karst tiene depresiones, también llamadas ondonadas, kancabales que son las formas de relieve como una cuchara, allí y, solo allí, suele haber suelos rojos, profundos, donde el agua pasa lentamente a través del suelo. Cuando la lluvia es abudante esos suelos se pueden inundar.
c) En el sur de la PY también hay suelos donde el agua de lluvia inunda los terrenos siempre, casi con cualquier lluvia, los llaman en maya Yaax Kom, Ak’ al che’ (también llamados bajos inundables) y Chac k’an (también llamados sabanas) que los técnicos llaman Vertisols, Gleysols y Stagnosols.
Este conocimiento ya existe desde tiempos remotos, pues tienen nombres mayas, pero además esto se ha vuelto a dar a conocer de manera científica, tienen nombres técnicos. 

Por otro lado, la distancia entre la superficie del suelo y el acuífero va de menor a mayor de norte a sur en la ciudad de Mérida, estado y península de Yucatán, en la costa menos de 1 m de profundidad, al sur de la ciudad de Mérida a más de 10 m de profundidad. Cuando los huracanes llenan el acuífero este se eleva, esto lo conocen muy bien los cenoteros porque en época de huracanes dicen que los cenotes "Rebosan", es decir, se llenan de agua. En otras palabras, el nivel de acuífero sube en la época de lluvias y baja en la época de secas, así pasa todos los años, nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, cuando la lluvia es abundante puede darse el caso de que el acuífero suba de manera muy rápida y entonces se presentanlas inundaciones por ascenso del acuífero.
Entonces tenemos tres tipos más tipos de razones de inundación, en resumen: a) Cuando se sella el suelo, es obvio. b) Cuando el suelo no es permeable, es obvio. c) Cuando el acuífero sube, parrece el más raro de los suscesos pero no, ya se conocía también.
Entonces, ¿Por qué hay desastres? Con esto quiero decir que las inundaciones en el karst de la península de Yucatán causan la pérdida de patrimonio por la nula planeación, por la especulación inmobiliaria, por la falta de regulación de uso del territorio y, principalmente, por la corrupción.

No todo es culpa del dios Huracán ni de Chac, el otro dios de la lluvia de las tierras bajas de los mayas. Los dioses no tienen la culpa. La responsabildiad es de las autoridades (municipales y estatales),  que permiten la construcción de infraestructura en zonas no aptas; de los ingenieros que las construyen; de los desarrolladores que las pagan; y de los incautos que las compran. Por cierto, construir más allá del periferico norte de Mérida será de alto riesgo, porque los huracanes no se detendrán y el cambio climático tampoco. 
¡He dicho! 
 Avisados están.

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