La historia dice que la conquista de los mayas llevó muchos
años, incluso que hubo tribus que no se conquistaron jamás y que finalmente se
extinguieron. Sin embargo, los mayas siguen allí en sus tierras peninsulares,
aunque algunos les llamen "mestizos" son mayas con sus genes, con su
lengua, con su cultura.
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Los tipos de karst |
La nueva conquista de la península de Yucatán comenzó hace
algunos años, pero ahora la conquista ya es flagrante. No es con armas, no es
por fuereños, es desde dentro, de los que conviven con ellos, de sus patrones,
de los que se consideran dueños del territorio, de los no mayas, claro, no
todos.
El despojo de las tierras se da en los tres estados, en la
costa de Quintana Roo el despojo lleva ya muchos años, en Campeche las tierras
agrícolas también han sido ocupadas desde hace tiempo, en Yucatán tampoco es
nueva. En los últimos años y con la operación del tren maya esto se ha salido
de control, ya ni las formas cuidan los despojadores de las tierras.
Las formas de operar son, de plano en algunos lugares,
mediante las armas, con grupos delincuenciales y gobiernos omisos, que hacen
como que no ven. Incluso hay lugares en los que ni siquiera se puede entrar a
realizar actividades de investigación.
El despojo con dinero, en contubernio o en complicidad con
autoridades comunales, ejidales y municipales. Por ejemplo, un caso conocido de
primera mano, la "venta" de terrenos a $ 0.56 pesos por metro
cuadrado, $5,600 pesos por ha. Muchos casos parecidos a lo largo y ancho de la
península de Yucatán. "Ya viene el progreso" nos dicen, pásele, pásele,
tierras en "venta" a precios de despojo. Esta situación me recuerda la
venta de terrenos en Hunucmá para hacer un aeropuerto, celebres personajes
privados y famosos de Yucatán, compraron tierras a menos 20 centavos metro cuadrado (o menos)
con préstamos de dinero del gobierno.
Terrenos comprados a precio de ganga para construir:
desarrollos inmobiliarios de alta gama, a 30 min de Mérida, en la costa o a
minutos de la costa; terrenos con cenote incluido y si no hay, lo hacemos, no
faltaba más "un poco de dinamita y pumm", dijera algún emprendedor
local. Terrenos en medio de la selva, sin servicios, pero con la promesa de que
algún día construirán una ciudad allí, por ahora solo los lotes bien medidos.
Terrenos comprados a precio de despojo para la construcción
de parques industriales, parques de diversiones, parques ecoturísticos, parques
ecoarqueológicos para vender la "cultura maya" (para ensalzar a los
mayas muertos y despreciar a los mayas vivos).
Terrenos comprados a precio de explotación para el
desarrollo agropecuario y forestal, para la porcicultura agroindustrial y “riego
agroecológico" de la selva (así le llaman a echar las aguas negras al
monte); avicultura industrial para el desarrollo del campo, no nos dicen que
tipo de campo, serán los campos de golf de los dueños de las grajas.
Terrenos comprados a precio de despojo, desarrollo que hace
pobres a los más pobres, y a los ojos del mundo.
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