lunes, 27 de julio de 2020

La contaminación por metales pesados en el polvo de la ciudad en Chetumal, México

Por Francisco Bautista

El primer diagnóstico de concentraciones de metales pesados (Cd, Cr, Cu, Fe, Mn, Ni y Pb) presentes en Chetumal, México y su distribución espacial se realizó analizando 86 muestras de polvo urbano usando espectrofotometría de absorción atómica. 

La evaluación del alcance de la contaminación se realizó usando los Valores de la Norma Mexicana para Suelo Residencial (NMSR), el cálculo del factor de contaminación y el índice de carga contaminante.  

Los resultados mostraron concentraciones de metales pesados por debajo de las normas mexicanas, excepto para el cromo y plomo en unas pocas muestras.  Sin embargo, usando los índices de contaminación los límites para cromo, plomo y cobre se exceden en varias muestras

Con base en los valores de referencia de suelo residencial propuestos por el gobierno mexicano, se puede concluir que hay signos de fuentes aisladas de contaminación solo en polvo urbano; sin embargo, esta conclusión no es completamente representativa dada la falta de valores de referencia para el polvo urbano.

De acuerdo con Cortes et al (2016), si consideramos que "la contaminación ambiental es la presencia en el medio ambiente de cualquier agente en lugares, formas y concentraciones que pueden ser perjudiciales para la salud, la seguridad o el bienestar de la población", Podemos decir que en este estudio identificamos agentes nocivos, concentraciones, cantidades y lugares contaminados.

Considerando el factor de contaminación, Chetumal tiene problemas de contaminación con cobre, cromo y plomo, el sur de la ciudad es el área más contaminada.

El mapa del índice de carga contaminante muestra las áreas que requieren atención inmediata por parte de los tomadores de decisiones.

Zapata-Carbonell J.G., F. Bautista, J. Rendón-von Osten, L. del C. Lagunes-Espinoza, D. Palma-López, R. Cejudo, A. Goguichaichvili y Oscar Frausto. 2019. Geochemical characterization and spatial distribution of heavy metals from urban dust in Chetumal, Mexico. Ingeniería Investigación y Tecnología, 20(3):1-9. 

https://www.researchgate.net/publication/332567381_Geochemical_characterization_and_spatial_distribution_of_heavy_metals_from_urban_dust_in_Chetumal_Mexico


lunes, 20 de julio de 2020

Entrevistas a edafólogos mexicanos: Dra. Ma del Carmen Gutiérrez Castorena

Dra. Ma del Carmen Gutiérrez Castorena 

  1. ¿Cómo te interesaste por primera vez en las ciencias del suelo?
Cuando llevé el curso de Pedología en la Facultad de Biología de la Universidad Autónoma de Nuevo León, no me llamó la atención; sin embargo, mi destino ya estaba marcado en esta hermosa disciplina. El Laboratorio de Suelos de la Universidad estaba requiriendo ayudantes, cuyo trabajo tendría valor de servicio social. Fui la primera estudiante que hizo la solicitud y el Ing. Gildardo Carmona me mandó llamar. Al principio solo lavaba cristalería, pero un día le planteé hacer experimentos para evaluar las deficiencias nutrimentales de las plantas. Eso hizo que me invitara a colaborar como ayudante y después como instructora de laboratorio. Cuando me gradué, me invitó a impartir sus materias de Pedología y Edafología General, su idea era formarme y en mi nació un profundo amor por la ciencia del Suelo.  
 
  1. ¿Quién o quienes te motivaron a estudiar las ciencias del suelo?
En las salidas al campo, durante mi licenciatura y después como docente, comenzó a llamarme la atención los cambios de vegetación y tipos de suelos en un gradiente altitudinal de Linares a Galena, Nuevo León, pero mi formación sobre la génesis del suelo era muy incipiente. El Ing. Carmona vio que tenía potencial como futura docente en la Facultad de Biología y me envió a estudiar la maestría en ciencias al Programa de Edafología, del Colegio de Postgraduado; sin embargo, lo convencí que estudiar Génesis de suelos estaba más relacionada con la carrera, en donde el suelo era parte de los ecosistemas.   
En 1985, una semana después del terremoto, hice mi solicitud al programa y   me asignaron como consejero al Dr. Heriberto Cuanalo de la Cerda y como asesores al M.C. Huberto Quiñonez y la Dra. Klaudia Oleschko. El maestro Quiñones, un profesor ya de edad avanzada, fue quien me enseñó Mineralogía, Geología y Geomorfología. Mi relación con él fue una agradable experiencia; grandes charlas y aventuras en nuestras salidas de campo. Me encantaba que me explicara la génesis de los Tepetates, materiales volcánicos; sin embargo, pronto nos dejó.  la Dra. Oleschko fue quien me introdujo al estudio de la Micromorfología de Suelos y se convirtió desde entonces en mi gran pasión!  Durante la maestría, pasaba muchísimas horas viendo secciones delgadas bajo el microscopio, ver los minerales, la materia orgánica, los agregados y me llenaba de muchas dudas y preguntas del por qué se repetían algunos rasgos y en otros suelos no se presentaban. Esta gran motivación del suelo a escala microscópica hizo que la Dra. Oleschko me contrata como su ayudante en el Postgrado de Edafología. En los 90s, ella invitaba a muchos científicos especialistas en suelos y tuvimos el honor de que nos visitara e impartiera cursos de micromorfología el Dr. Nicolas Federoff, profesor francés y coautor del manual para la descripción de secciones delgadas. En este libro participaban otros autores europeos como el Profesor Stoops. El Dr. Federoff nos regaló el libro y decidí traducirlo para comprenderlo mejor, acción académica que me abrió después las puertas con el Prof. Stoops.

  1. ¿Quién o quienes te ayudado a formarte como edafólogo?
El destino volvió a decidir mi ruta académica. En una visita de un alumno de mi esposo Carlos Alberto Ortiz Solorio, me comentó que estudiaba en la Universidad de Gante, Bélgica. Carlos buscaba una universidad para realizar un año sabático y pensó que era una buena oportunidad también para mí asistir a esa universidad, pues ahí trabajaba el Profesor George Stoops. Vivir en Bélgica fue una de mis mejores experiencias académicas, pues las clases de micromorfología y mineralogía con el Profesor Stoops eran fantásticas. Me resolvía todas mis dudas en una sola clase sobre los diferentes microcomponentes del suelo, específicamente los óxidos de Fe y los rasgos generados por los carbonatos de calcio. El profesor Stoops, no sólo es uno de los mejores científicos del mundo, sino también una excelente persona, por lo que tuve la fortuna y un gran privilegio que aceptara ser mi Profesor Consejero en mis estudios doctorales.
Una mención aparte es, el Dr. Carlos Alberto Ortiz Solorio, un excelente edafólogo mexicano, y quien también ha sido fundamental en mi formación académica.  Desde la maestría me enseñó a ser disciplinada y analizar sistemáticamente los datos de los perfiles de suelos; me mostró que la clasificación de suelos era muy fácil si comprendías los factores y procesos de formación de suelos. Él y yo hemos tenido muchísimas horas de salidas al campo, discusiones y análisis de datos y siempre me ha impulsado y motivado a crecer más como investigadora.  Considero que hemos hecho un buen equipo estudiando al suelo de manera multi-escalar.

 

4. ¿Cuál fue el reto más difícil de superar durante el doctorado? y ¿cómo lo superaste?

Fueron varios, pero me concentraré en tres. Cuando regresamos a México tras la estancia en Gante, Conacyt suspendió todos los apoyos para estudiar en el extranjero y sólo daban becas en el país.  El profesor Stoops aceptó continuar dirigiéndome, así que entré al Programa de Edafología del Colegio de Postgraduados. La propuesta era hacer un doctorado mixto, lo cual ya era posible pues con el correo electrónico, la comunicación se convirtió en algo muy rápido e inmediato. Mi investigación fue sobre los suelos del ex-lago de Texcoco; inicié con las acumulaciones de carbonatos y los rasgos que se forman en las antiguas playas, y terminé con los materiales amorfos silíceos, un tema que me apasionó muchísimo pues a través de una hasta literatura descubrí que era un sedimento único en el mundo. Además, me permitió comprender el porqué de los hundimientos de la ciudad de México y comenzar a alertar del impacto ambiental de destruirlo y de lo peligroso que era drenarlo por completo si se construía ahí en nuevo aeropuerto. Mi tesis cristalizó con cinco publicaciones científicas, las más importantes en las revistas Catena y Geoderma.
Otro más de índole laboral fue que a otro compañero y a mí nos rescindieron nuestros contratos, y nos obligaron a renunciar a la beca del Sistema Nacional de Investigadores. Al final me quedé sin remuneraciones económicas, pero me obligó a acelerar aún más mi formación académica y logré terminar mis estudios doctorales en 2 años 10 meses.
El otro problema fueron mis intensas migrañas que me daban tres días por semana y que me limitaban en cierta manera en concentrarme hasta en cuestiones básicas. Recuerdo que el Dr. Jorge Etchevers, profesor de Edafología del CP, me preguntó en una plática informal sobre una disolución y no pude responderle. ¡Me dio tanta pena! Mi problema de salud duró al menos 10 años, pero al final descubrieron que se debían a alergias y fue un gran alivio.   

 

5. Cuéntanos alguna anécdota sucedida durante tus estudios de doctorado.

Como señalé, hice un doctorado mixto de tal forma que la investigación la realizaría en México y todos los análisis de laboratorio en la Universidad de Gante. Cuando regrese a Bélgica, con 30 años de edad, era la única casada en el “home” y con hijas, de cuatro y cinco años de edad.
La separación de mi familia fue durísima para mí y lo que menos quería era estar en mi cuarto, así que pasaban el mayor tiempo en la Universidad.
En las tardes, cuando prácticamente el departamento estaba sólo, en el cubículo de enfrente trabajaba un profesor ya grande, que tenía una fuerte tos y prácticamente se ahogaba todas las tardes, por lo que sentía que se iba a morir. Aunque, le llevaba té o agua nunca o le abría las puerteas del instituto pues eran muy pesadas, nunca me dio las gracias o me dijo buenas tardes.  Mucho tiempo después supe que este profesor era un edafólogo muy famoso de origen judío, pero su hostilidad hacia conmigo era que creía que yo era palestina.  ¡Fue una lástima, no tener intercambios académicos con él! 

 

  1. ¿En qué tema edafológico estás pensando ahora?

Siempre he sido muy inquieta e hiperactiva pues suelo analizar varios temas a la vez. Ahora estoy trabajando en micro cartografía de secciones delgadas, utilizando sistemas de información geográfica, suelos afectado por incendios forestales y suelos de zonas áridas.

 

7. ¿Qué artículo reciente ha atrapado tu atención y por qué?

Hay muchos que me encantan y los puedo leer y releer. Los temas son también variados, pero siempre relacionados con suelos. Me atrapa mucho estudiar a los agregados del suelo de los diferentes tipos de suelos y es mi tema favorito en mis clases de Edafología, así que todos los artículos que salen sobre este tema, son rápidamente consultados y analizados.

  1. ¿Qué gran problema le gustaría abordar en los próximos 10 años?
Creo que continuaré trabajando en micro cartografía de secciones delgadas, pues considero que todavía hay muchos fenómenos que ocurren a nivel de micro escala que no comprendemos. Específicamente, me refiero a la distribución in situ de las bacterias y su relación con otros componentes y agregados del suelo. Es increíble ver millones de bacterias desarrollándose en las rocas sedimentarias y en los poros vesículas de la escoria volcánica, sin absolutamente nada de humedad.  Es una nueva área que nos permitirá conocer el origen de la vida y si los microorganismos pueden viajan como polizones en los meteoritos.
 
    9. ¿Cómo le gustaría que en el futuro fueran enseñadas y aplicadas las ciencias del suelo?                                               
    Ojalá que en un futuro inmediato tengamos más presupuesto para salidas al campo, y tengamos la oportunidad de mostrar toda la edafodiversidad que hay en nuestro país. Además, es muy importante tener más contacto con productores, e intercambios académicos con otras universidades. 
Pese a los pocos recursos con que los investigadores contamos, considero que algo hemos estado haciendo bien, pues he visto con gran beneplácito, el incremento de jóvenes edafólogos formados en muchas universidades e institutos de investigación de nuestro país. Nuestros jóvenes son ahora mucho más prácticos y proactivos que nosotros y están participando de manera entusiasta en foros nacionales e internacionales y considero que tendrán en un futuro cercano un mayor impacto en las políticas públicas que nosotros. 

 

  1. ¿Quieres dar un mensaje a los jóvenes edafólogos latinoamericanos?
El cambio climático afectará a los suelos como producto de nuestras actividades, por lo que tenemos que plantear y cambiar el paradigma de su estudio, y dejar de estar atentando contra toda la vida del planeta. Sin suelos de calidad no tendremos alimentos, fibras para vestirnos, generación de nuevos antibióticos etc., así que tenemos que interactuar aún más con las otras disciplinas como la biología, ecología, geología, hidrología, antropología, agronomía, etcétera. Con estas interacciones se les se abre a nuestros jóvenes un abanico de oportunidades, en donde pueden laborar de manera interdisciplinaria, no sólo generando conocimiento en los principales centros de estudio, sino también aplicándolo y realizar innovaciones tecnológicas. Producir alimentos sin degradar el ambiente es el gran reto y considero que están a la altura para enfrentar este nuevo paradigma.  Ellos harán un planeta mejor para todas las especies que en el habitamos, sobre todo ahora que la pandemia del covid  2, puso a la humanidad en su lugar y le recordó que somos una especie tan vulnerable como el resto de los organismos. Estoy segura que ellos podrán conservar y rehabilitar a nuestros sistemas naturales.    

 


Licenciatura: Facultad de Biología, Universidad Autónoma de Nuevo León

Maestría: Programa de Edafología, Colegio de Postgraduados

Doctorado: Programa de Edafología, Colegio de Postgraduados


sábado, 4 de julio de 2020

Entrevistas a edafólogos mexicanos: Dr. Joel Zavala Cruz

 

Dr. Joel Zavala Cruz

  1.    ¿Cómo te interesaste por primera vez en las ciencias del suelo?

En un curso sobre evaluación de tierras con el Dr. Carlos Ortiz Solorio, en el Colegio de Postgraduados, Universidad Autónoma de Chapingo, en 1983.

 2.                  ¿Quién o quienes te motivaron a estudiar las ciencias del suelo?

El Dr. Carlos Ortíz Solorio en un curso sobre clases de tierras campesinas y el Dr. Heriberto Cuanalo de La Cerda en un curso sobre levantamiento de suelos, en el Campus Tabasco. También el Dr. David J. Palma López como coordinador del programa de optimización y uso del suelo en el mismo Campus.

3.                  ¿Quién o quienes te ayudado a formarte como edafólogo?

Primero el Dr. Mario Ortiz Pérez quien me asesoró la tesis sobre geomorfología fluvial, en la licenciatura. Luego el Dr. Carlos Ortiz Solorio como profesor consejero en la maestría en ciencias, en mi tesis sobre cambios de uso en tierras campesinas en una planicie fluvial de Tabasco, en el Colegio de Postgraduados.

 4.                  ¿Cuál fue el reto más difícil de superar durante el doctorado? y ¿cómo lo superaste?

Una fase complicada fue durante los cursos de métodos estadísticos; salí adelante estudiando y haciendo los ejercicios y tareas a conciencia. Pero lo más difícil fue superar una depresión personal que limitó mi capacidad de trabajo casi medio año; lo logré con una terapia en la Facultad de Psicología de la UNAM.

 5.                  Cuéntanos alguna anécdota sucedida durante tus estudios de doctorado.

Dos fines de año trabajé en el laboratorio de microbiología durante las fiestas decembrinas, 12 horas/día, durante 15 días consecutivos. Un día al desinfectar la campana de flujo laminar, accidentalmente se regó alcohol en la mesa de cultivo y cayó al piso, el alcohol agarró fuego dado que había un mechero encendido, y también se se propagó al piso. Se levantó una llama de medio metro y pensé que se iba a quemar el laboratorio si llegaba a áreas de reactivos. Afortunadamente el fuego consumió el alcohol y se apagó pronto. Sude la gota gorda, estaba solo y nadie se dio cuenta del suceso.

 6.         ¿En qué tema edafológico estás pensando ahora?

Estoy aplicando el enfoque geopedológico en un levantamiento detallado de una zona agrícola tropical con suelos en proceso de degradación química y física, con la colaboración de un alumno de doctorado. También, en la evaluación del efecto de cambio de uso agrícola en la calidad de los suelos en una región tropical, con otro alumno de doctorado.

 7.         ¿Qué artículo reciente ha atrapado tu atención y por qué?

Un artículo sobre levantamiento de suelos a escala semidetallada con aplicación de una clasificación australiana, para evaluar tierras de uso agrícola intensivo, tomando en cuenta criterios de sustentabilidad para evitar degradación ambiental y social..

 8. ¿Qué gran problema le gustaría abordar en los próximos 10 años?

Coadyuvar a revertir la degradación de suelos mediante la generación de cartografía semidetallada y la base de datos físicos y químicos de perfiles de suelos, en estados del Sureste de México, para facilitar la evaluación de tierras y la planificación de usos agropecuarios y forestales con bases sustentables.

 9. ¿Cómo le gustaría que en el futuro fueran enseñadas y aplicadas las ciencias del suelo?

Mediante la comprensión de teoría y aplicación de la práctica, en laboratorio y campo, abordando problemas regionales y proponiendo soluciones, con trabajo en equipos interdisciplinarios. Para ello se requerirá fortalecer los métodos de trabajo en equipo, los métodos de enseñanza aprendizaje presenciales y en línea, y las capacidades para la escritura y difusión del conocimiento a través de artículos científicos..

10. ¿Quieres dar un mensaje a los jóvenes edafólogos latinoamericanos?

Desarrollar con dedicación y perseverancia las capacidades en una disciplina acorde a la vocación de la persona. Esto permitirá desarrollar un proyecto de vida con un trabajo que genere beneficios a la sociedad y felicidad personal.

 

Licenciatura: En Geografía, UNAM

Maestría: En Ciencias, Departamento de Edafología, Colegio de Postgraduados

Doctorado: En Ciencias, Instituto de Recursos Naturales, Colegio de Postgraduados

Redes sociales y académicas: AMEK

 


jueves, 25 de junio de 2020

Me enamoré del suelo: Dra. Margarita E. Gutiérrez Ruiz

Dra. Margarita E. Gutiérrez Ruiz.

Cuando una persona nos atrae generalmente es por su aspecto y también por lo que dice y hace. Con el tiempo, podemos conocer su interior que hace surgir “la química”, que puede terminar en un enamoramiento. Análogamente el suelo se volvió mi tema de estudio. El amor por él empezó de pequeña, me encantaba hacer loditos y me preguntaba porqué se podía lograr algo tan brillante maleable y que podía ser utilizado como arma para las luchas entre niños. Observé que no todos los suelos servían algunos eran arenosos. Además, en mi Ciudad, Oaxaca había muchos alfareros y me fascinó ver como hacían con barro ollas, jarrones, etc. y todavía más ver como las plántulas de frijoles germinados en algodón morían si no se trasplantaban al suelo, pero al hacerlo crecían y se volvían plantas adultas. Adicionalmente, cuando salía a la carretera veía como había suelos de diferente color: rojos, amarillos, blanquizcos y casi negros. Los paisajes eran encantadores y yo le pedía a mi mamá que los colectara pera que se utilizaran en Navidad para el nacimiento. Además, fue fuente de muchas preguntas ¿porqué eran maleables cuando se mojaban y brillaban? ¿porqué tenían diferentes colores? Me volví una preguntona y decidí ser científica, estudié química en la UNAM.

 

Me alejé muchos años de cualquier tema relacionado con el suelo, pero el destino me volvió a acercar, pues empecé a trabajar en temas de contaminación por residuos industriales y municipales, y me di cuenta que el aire se podía limpiar, el agua también pero el suelo era el depósito final y se le dañaba seriamente, pues perdía sus valiosas e importantes funciones ambientales (retención del agua y purificación, insolubilización/degradación de contaminantes, alimentación de plantas y fauna edáfica, y protección del subsuelo). Pero a pesar de todos estos beneficios no lo valoramos. Cuando lo contaminamos, en el mejor de los casos, solamente se le remueve y confina, perdiéndose para siempre.

 Observé que a diferencia del agua y del aire, su composición es muy variable, y no pueden fácilmente desarrollarse soluciones generales. Me pregunté como había sido posible haber destruido los suelos más fértiles de los valles cubriéndolos con edificaciones, o haber contaminado la zona agrícola más productiva y que conforma un ejemplo de sustentabilidad mundial como lo es Xochimilco, o haber desecado el lago de Texcoco dejando al descubierto sedimentos que ha formado suelos salino-sódicos-alcalinos que con toda ignorancia se creen aptos para construir sobre ellos. Cada día, emisiones industriales contaminan y salinizan amplias zonas de suelo, las técnicas agrícolas mal manejadas los hiper-fertilizan y se contaminan con elementos potencialmente tóxicos y compuestos orgánicos no biodegradables..

 

Al buscar soluciones para estudios de caso, tuve que entender lo que pasaba en los suelos contaminados, cambié mi visión del suelo restringida a sus propiedades físicas posibles de ser observadas a simple vista, a estudiar los procesos químicos que las explicaban. Mi formación la logré leyendo y estudiando, aprovechando las fuertes bases en química y físico-química, especialmente en termodinámica; apoyándome con el contacto de investigadores, inclusive hice una estancia en Reading en Inglaterra.  Formé al primer grupo de biogeoquímica ambiental e implementé un laboratorio en el que he podido formar alumnos de los cuales me siento muy orgullosa, ya que me superaron, por ejemplo, Francisco Bautista, Mario Villalobos, Laura Ortiz y muchos más. 

 

Junto con todos mis alumnos y colaboradores hemos podido recuperar grandes áreas de suelos contaminados, evitando hasta donde es posible su remoción y confinamiento, y en cambio buscando métodos para conservarlo con diversos métodos, pero especialmente mediante, la estabilización química que busca la formación de compuestos insolubles termodinámicamente estables bajo condiciones extremas ambientales y/o la transformación de los contaminantes orgánicos en formas no tóxicas.

Puedo decir que después de 45 años en la UNAM, el suelo ha sido el piso de mi vida. Espero que muchas mujeres les pasé lo mismo, que se enamoren como yo de él, y lo seleccionen como tema de estudio, ayudando a protegerlo, e indirectamente también al agua, aire y a todo ser viviente. Les auguro diversión y emoción en su trabajo, y éxito y felicidad profesional.



sábado, 20 de junio de 2020

Entrevistas a edafólogos mexicanos: Dr. Gerardo Cruz Flores

Dr. Gerardo Cruz Flores
1.      ¿Cómo te interesaste por primera vez en las ciencias del suelo?

Durante mi formación de Licenciatura como Biólogo en la Entonces ENEP y ahora FES Zaragoza UNAM elegí, de las salidas terminales que se ofrecían (Genética, Ambientalismo, Limnología y Edafología) a ésta última porque al realizar una tarea de Suelo (materia de 7º semestre), me atrapó el libro Las condiciones del suelo y el desarrollo de las plantas de Russell y Russell (Sir. E. John Russell y E. Walter Russell) que para fines de los 70´s ya era un clásico de la literatura edafológica y desde entonces, y ya para siempre quede enamorado de la Edafología, área terminal o ciclo de semi-especialización en la que realice mis proyectos de investigación. Recuerdo mis proyectos de evaluación de la fertilidad de un suelo en Calimaya, Estado de México, levantamiento de suelos en las inmediaciones de la Presa Taxhimay, en Villa del Carbón, México y Tepeji del Río, Hidalgo y mi tesis sobre la influencia de B, Fe y Zn, en el desarrollo de la Fresa en Abasolo, Guanajuato.


 2.      ¿Quién o quienes te motivaron a estudiar las ciencias del suelo?

Además de mi profesor de Laboratorio de Ciencias Básicas I y II, el Ingeniero Químico Enrique Gil Flores, que nos introdujo en el análisis químico de agua y suelo, quiero expresar mi sincera gratitud al primer Coordinador de la Carrera de Biología de aquella ENEP Zaragoza, el Maestro Manuel Faustino Rico Bernal. Además de su cargo académico administrativo, el Maestro Rico, como se le decía cariñosamente, fue mi profesor de Ecología y, en sus clases, además de dar cátedra de una “Nueva Biología”, menos descriptiva, más experimental y conservacionista, debió exponer también todas las características de cada salida terminal y al hablar de los suelos desde la óptica de la Ecología de los ecosistemas terrestres, la sucesión y la Evolución biológica confirmaron en mí, la elección por la Edafología como salida terminal. El mismo profesor impartió, a mi generación, la materia de Administración de los Recursos Naturales y en ésta se enfatizaba ya, la necesidad de reconocer un valor especial al capital natural derivado de los recursos naturales entre los que destaca por su importancia multifuncional, el suelo.


3.      ¿Quién o quienes te ayudado a formarte como edafólogo?

Durante la licenciatura el Plan modular de aquellos años requería, en los Laboratorios Integrales de Biología, de cuatro profesores, así recuerdo a varios profesores como Teobaldo R. Cisneros Ibáñez, Francisco Barbosa Corona, Josefina García Ojeda y J. Rubén Zulbarán Rosales que fortalecieron mi deseo de dedicarme al estudio de los suelos pues tenían en común, al llegar a ENEP Zaragoza, el haber sido formados en la Facultad de Ciencias de la UNAM, por el Maestro Nicolás Aguilera Herrera uno de los pioneros de la Edafología en México pues baste decir que él fue Co-fundador de la Rama de suelos del Colegio de Postgraduados (1959). Este fue el grupo de profesores que participaron -así lo digo yo- en mi primer bloque de formación edafológica.
Algunos años después, al ingresar como docente en mi alma mater, y con la obligación moral y ética de ampliar mis conocimientos para el mejor ejercicio de mi trabajo en la investigación y la docencia, decidí ingresar a la Maestría en Edafología en el Colegio de Posgraduados, donde tuve la fortuna de tener como profesores a fisiólogos vegetales y edafólogos muy distinguidos como El Dr. Juan Luis Tirado T., Dr. Gabriel Alcántar, G., Dr. Enrique Ojeda T., Dr. Jorge D. Etchevers B., Dr. Antonio Trinidad Santos, Dr. Ronald Ferrera C., Maestro Alfredo Echegaray A., Roberto Quintero Lizaola, María de las Nieves Rodríguez y otros Doctores que, en diversos cursos y seminarios, contribuyeron a mi formación como edafólogo, cito al Dr. Roberto Núñez E., Dr. Carlos L. Ortíz Solorio, Dr. Manuel Anaya G., Dr. Lenom Cajuste.

En mis estudios de doctorado, tuve nuevamente la oportunidad de ampliar mis conocimientos y seguir aprendiendo de los Doctores Jorge Etchevers y Gabriel Alcantar González del COLPOS, la Dra. Ma. Edna Álvarez Sánchez de la UACH y hasta ahora la única mujer que ha presidido la Sociedad

Mexicana de la Ciencia del Suelo y de mi Director de tesis, el Dr. David Flores Román y el Dr. Jorge Gama Castro, la Dra. Norma Eugenia García Calderón y el Dr. Julio E. Campo A. de la Facultad de Ciencias y de los Institutos de Geología y de Ecología de la UNAM. Asumiendo que el maíz y el trigo son por excelencia productos fundamentales en la alimentación humana y que otra opción alimenticia y también forrajera es el triticale (híbrido de centeno y trigo) ya ha sido utilizado en varias regiones de México por su resistencia a heladas y sequía o también por sus buenos rendimientos en suelos de baja fertilidad y poseer alto contenido proteíco, el reto fue conocer los genotipos a utilizar en la investigación. El reto fue resuelto mediante un estudio de evaluación de la eficiencia de uso de nitrógeno y fósforo de un mínimo de seis genotipos de cada una de las tres especies haciendo colecta de variedades criollas de maíces y trigos en diversas comunidades de los cinco municipios del distrito de riego de Valle de Bravo y las colectadas se juntaron a los triticales ya obtenidos de investigaciones previas en los municipios de Villa Victoria y Villa de Allende, Estado de México para evaluar en todas las variedades y genotipos su eficiencia de uso en N y P. Fue un gran reto, porque una vez colectadas, hubo de realizar muchas adaptaciones en un invernadero dedicado más a la propagación de plantas que a la investigación. 2. Una vez conocida su eficiencia de uso en N y P.    Otro reto era saber si la baja o la alta eficiencia de uso de N y P de esos genotipos era atribuida a mecanismos fisiológicos o morfológicos o ambos, lo cual se enfrentó mediante un set de tres experimentos donde se seleccionaron de cada especie un genotipo o variedad de alta y otro de baja eficiencia observando las relaciones entre eficiencia de uso de N y P: a) con actividad enzimática (Nitrato reductasa, glutamina sintetasa, Ureasa, fosfatasas) de las raíces,  b) su morfología radical, (longitud, biomasa fresca), c) su capacidad de modificar el pH en los suelos ácidos en que se desarrollaban (Un Nitisol y dos Andosols) y d) en un experimento en campo evaluar la contribución con asociaciones con micorrizas arbusculares.


 4.      ¿Cuál fue el reto más difícil de superar durante el doctorado? y ¿cómo lo superaste?

Mi investigación de doctorado consistió en el estudio de Mecanismos de adaptación de la raíz de cereales ante estrés nutrimental en suelos ácidos y con el objetivo de hacer aportes para generar y aplicar el conocimiento en forma original e innovadora, hubo varios retos:

 

5.      Cuéntanos alguna anécdota sucedida durante tus estudios de doctorado.

 Realicé el doctorado estando con contrato vigente y laborando como profesor de la carrera de Biología (Obvio sin apoyo de CONACYT o DGAPA) pero por fortuna tuve el apoyo de mi carrera para adaptar una sección del Invernadero de la FES Zaragoza UNAM en el que monté un sistema hidropónico con cuatro bancales para 320 macetas de 4 l c/u y todas debían contar con un sistema de aireación de flujo constante. El cual armé con materiales de instalación de peceras (tubería, conectores y válvulas) que recibían aire filtrado proveniente de una compresora ordinaria. La expresión de uno de mis consejeros cuando vio el sistema por vez primera fue de gran sorpresa pero satisfactoria al notar la fuente de aireación y sobre todo la regularidad de distribución en las unidades experimentales.

Se platica rápido, pero eso requirió de mucho tiempo de calibración y regulación.

 6.      ¿En qué tema edafológico estás pensando ahora?

La evolución biológica y la ecología son ciencias integradoras de la Biología, por eso me he enfocado en estudiar la Ecología del Suelo ya que es indiscutible el papel del suelo en la producción de cereales, legumbres, hortalizas, oleaginosas, frutas, forrajes para el ganado y aves de corral y de todo tipo de materias primas fundamentales para diversos campos de la industria farmacéutica, textil, etc.

El suelo es también un elemento fundamental para la salud de los ecosistemas naturales de los que provienen infinidad de servicios ambientales como cosecha y purificación de agua, captura de carbono, mantenimiento de la diversidad biológica, recirculación de elementos biogenésicos, filtración y eliminación de contaminantes tanto de la hidrosfera como de la atmósfera dado el comportamiento del suelo como reactor químico y muchas funciones más.

El suelo es recurso fundamental ya sea en el campo agropecuario o en los ecosistemas naturales por lo que se requieren, antes de que aumente su destrucción por erosión o por degradación física o química, estudios integrales que permitan enfatizar en los procesos que intervienen en la formación o génesis de suelos, estudiar los caracteres para su clasificación científica y conocer los factores intrínsecos y extrínsecos del suelo que intervienen en los procesos relacionados con las múltiples funciones del suelo que es lo que podemos denominar Ecología del suelo. Formar equipos multidisciplinarios es la clave para abordar estos tópicos en su conjunto

7.      ¿Qué artículo reciente ha atrapado tu atención y por qué?

Difícil respuesta porque a diario surgen publicaciones de gran interés científico, pero uno reciente o algo reciente (2019) me gustó mucho porque no solo aborda una guía para modelar el ciclo del carbono en varias escalas de los ecosistemas y formula acciones concretas para aminorar la concentración de CO2 atmosférico sino que además es un buen ejemplo de trabajo conjunto de edafólogos, ecólogos, botánicos, geógrafos, climatólogos, y geomorfólogos entre otros (26 autores) a quienes seguramente les importa más el producto final (conocimiento y aplicación) que quedar bien parados con  un sistema de evaluación de productividad académica como los de México (CONACYT, DGAPA u otros) que les anularía méritos por la cantidad de coautores que intervienen en el documento.

El artículo es el siguiente:  Zhou, G, Xu, S., Ciais P., Manzoni S., Fang J., Yu G., Xuli T., Ping Z., Wantong W., Yan J., Wang G., Ma K., Li S., Du S., Han S., Ma Y., Zhang D., Juxiu L., Liu S., Chu G., Zhang Q., Li Y., Huang W., Ren H., Lu X., y Chen X. 2019. Climate and litter C/N ratio constrain soil organic carbon accumulation. National Science Review 6(4): 746-757

 

8.      ¿Qué gran problema le gustaría abordar en los próximos 10 años?

Continuar con el estudio de Ecología del suelo en ecosistemas naturales (Bosques, selvas, matorrales, etc.) y de los suelos de ecosistemas ribereños por la gran relación que tienen con la vegetación riparia y el suministro de agua en cantidad y calidad adecuadas para el consumo de las comunidades humanas y otras actividades recreativas  y productivas.

 9.      ¿Cómo le gustaría que en el futuro fueran enseñadas y aplicadas las ciencias del suelo?

Que se explique que el suelo es un recurso tan vital como el agua, pero a diferencia de ésta que es un compuesto químico, se enfatice en su gran cantidad de factores y procesos que intervienen en su génesis, su desarrollo, su fertilidad, su conservación, rehabilitación, restauración y en general en su conocimiento para mantener sus funciones ecológicas.

La clasificación de tierras por capacidad de uso en ocho clases  que se planteaba ya desde la década de los 70´s y que tuvo su auge en los 80`s (asigna valores de 1 a 8 que al aumentar en la escala, indica disminución de aptitudes para la producción agrícola), minimizaba las tierras de clase 8 por carecer de aptitudes para la agricultura y éstas sólo debían dedicarse a la vida silvestre dando por descontado para ellas un valor de patrimonio natural bajo y, en cambio, las tierras de clase 1 como las más aptas para la agricultura, se les daba mayor valor.

Hoy día, conocedores ya de todo el valor del suelo que puede tener su multifuncionalidad, podemos preguntarnos ¿hay mayor importancia de unas tierras, clase 1, respecto a las otras, clase 8 o a cualquiera otra de la escala? Mi opinión es que No.

Todos los suelos son un patrimonio natural y sean las que fueran sus características y atributos son igualmente valiosos. A los edafólogos corresponde orientar a la sociedad para obtener de los suelos el mayor provecho, sin exponerlos a la erosión y a la degradación.

"Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra.". Jefe indio Seattle.

  10.  ¿Quieres dar un mensaje a los jóvenes edafólogos latinoamericanos?

Ser edafólogo ha sido maravilloso para mí porque me ha permitido cambiar la manera de pensar de mucha gente, que ahora ha ido incluyendo a los suelos en el grupo de recursos vitales.

En nuestras naciones latinoamericanas, los grupos étnicos que las habitan y los integrantes del mestizaje que hoy vivimos en ellas, hemos heredado apego a la tierra y a su cultura, por eso exhorto a los edafólogos jóvenes para que además de mantenerse actualizados en el contexto internacional de la ciencia edafológica, se den un buen tiempo para rescatar del contexto de las culturas latinoamericanas el respeto a la tierra (suelo), al agua y sentirse realmente parte de la naturaleza y no dueños de ella.

 Licenciatura: Biólogo ENEP Zaragoza, UNAM

Maestría: Maestro en Ciencias Edafología. Colegio de Posgraduados.

Doctorado: Doctorado en Ciencias (Biología).  Facultad de Ciencias, UNAM.

Redes sociales y académicas:

Titular del Subconsejo Académico Asesor  del Parque Nacional y Representante de la Red de Investigadores del Parque Nacional Iztaccíhuatl Popocatépetl


lunes, 15 de junio de 2020

Entrevistas a edafólogos mexicanos Dra. Elizabeth Solleiro Rebolledo

Dra. Elizabeth Solleiro Rebolledo 

1.      ¿Cómo te interesaste por primera vez en las ciencias del suelo?

Soy Ing. Geóloga, egresada de la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Ahí en realidad, no nos enseñan nada del suelo (más que desde el punto de vista de la ingeniería civil). Cuando egresé, leí sobre la importancia de los suelos y me atrajo estudiarlos desde el punto de vista geológico (casi todos los edafólogos eran biólogos o químicos). Estudié, entonces la maestría en Edafología, en la UNAM y posteriormente, el doctorado en Ciencias de la Tierra, también en la UNAM.

Durante los estudios de maestría, llevé a cabo una investigación sobre la formación de suelos en ambientes volcánicos. Ahí encontrábamos, frecuentemente, suelos cuya génesis no correspondía a las condiciones actuales. Es así que me intereso por estudiar los paleosuelos: suelos formados en superficies del pasado, en condiciones ambientales diferentes a las actuales.

 2.      ¿Quién o quienes te ayudado a formarte como edafólogo?

Mis amigos y colegas del Instituto de Geología, M. en C.. Sergio Palacios Mayorga y el Dr. Jorge Gama Castro.

 3.      ¿Cuál fue el reto más difícil de superar durante el doctorado? y ¿cómo lo superaste?

Durante el doctorado tuve dos hijos. Entonces tenía que distribuir las tareas del doctorado con la crianza. Para mi ese fue el reto más importante de la vida personal y académica. Me da gusto que lo pude lograr.

 4.      Cuéntanos alguna anécdota sucedida durante tus estudios de doctorado.

Más que una anécdota, es una historia de vida, que me trajo muchas satisfacciones. Hice una estancia en la Universidad de Oregon, en Eugene, OR, bajo la tutela del Prof. Gregory Retallack, uno de los científicos más importantes en el tema de paleosuelos. Él me llevó al campo, en “Painted Hills”. Acampamos durante 4 días. Describimos las secuencias. Fue una experiencia impresionante, aprender con un grande de la Paleopedología. Además, he de comentar que en ese momento estaba embarazada de mi primer hijo.

5.      ¿En qué tema edafológico estás pensando ahora?

Normalmente estudio suelos del pasado, en un contexto más de investigación básica: cómo se formaron los objetos de estudio, cómo evolucionaron, qué grandes cambios del pasiaje ocurrieron, e inclusive, cómo los grupos humanos del pasado modificaron o se adaptaron a las condiciones ambientales presentes.

Sin embargo, ahora estoy involucrada en un proyecto para el mejoramiento de la calidad física de suelos en agroecosistemas. Aunque pareciera alejado de mi quehacer, en realidad, es similar, ya que tratamos de entender la evolución de los suelos, de manera natural y por las actividades humanas presentes. De esta manera, proponer manejos más acordes con la dinámica natural.

 6.      ¿Qué artículo reciente ha atrapado tu atención y por qué?

Más que un artículo, es una manera de hacer ciencia. Me impresiona mucho cómo grupos de científicos de Estados Unidos investigan. Paritipo en la reunión del Geological Society of America (GSA), sino cada año, cada que me es posible y he visto estudios muy interesantes. Ellos realizan un conjunto de análisis que les permite obtener modelos de evolución de los paisajes, basados en varios archivos e indicadores. Claro que está relacionado con contar con mayores recursos para la investigación. Desafortunadamente, en México disponemos de pocos recursos para llevar a cabo todos estos análisis, pues son costosos.

 

7.      ¿Qué gran problema le gustaría abordar en los próximos 10 años?

Me gustaría entender la evolución de los paisajes en el pre-Cuaternario, ya que mis investigaciones se centran en paleosuelos muy recientes. Me encantaría entrarle al tema de paleosuelos del Paleozoico o Mesozoico, por ejemplo, pues estos objetos requieren una metodología diferente a la que he aplicado.

 8.      ¿Cómo le gustaría que en el futuro fueran enseñadas y aplicadas las ciencias del suelo?

Se requeire de una educacuón integral, con aspectos teóricos y prácticos. Que los docentes enseñen en el campo las relaciones entre los elementos del paisaje y los suelos. Pero también que los alumnos aprendar a colectar datos de campo, que aprendan a interpretarlos, con base en la lectura de artículos académicos.

 9.      ¿Quieres dar un mensaje a los jóvenes edafólogos latinoamericanos?

Las Ciencias de la Tierra y, en particular, las Ciencias del Suelo, representan una alternativa interesante para los jóvenes. Entender al suelo y su funcionamiento puede proporcionar las herramientas indispensables para vivir en un planeta fuertemente impactado por el ser humano.

Licenciatura: Ingeniera geóloga, Facultad de Ingeniería, UNAM

Maestría: en Edafología, Facultad de Ciencias, UNAM

Doctorado: Ciencias de la Tierra, Instituto de Geología, UNAM

Facebook: Elizabeth Solleiro

Twitter: @EliSolleiro